En septiembre de 2025 Espido Freire recibió el XX Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes, convocado por la cadena hotelera en colaboración con RBA Libros y la Universidad de Barcelona, por su obra Guía de lugares que ya no existen.
El libro está compuesto por diez capítulos, precedidos por un prólogo de la autora, y cierra con un breve epílogo. Cada uno de ellos está descrito con la delicadeza y sensibilidad que caracterizan a la autora, quien activa nuestros sentidos con aromas, sonidos, sabores, imágenes y el fino tacto de cada uno de los lugares que vistamos en sus líneas.
En las primeras páginas, Espido comenta su pasión por los viajes, que la han hecho recorrer los distintos continentes, y justifica el título del compendio, pues el tiempo transforma los lugares que conocimos en otros espacios o hace desaparecer el recuerdo que de ellos teníamos.
En la decena de historias transitamos de la mano de la autora a través del tiempo —desde su infancia hasta el presente— y del espacio a través de los lugares que ha visitado y observamos cómo estos cambian. Los primeros años nos llevan a la tierra natal de su familia, Galicia, y a la suya propia, Bilbao. Caminamos por Damasco entre sus gentes y sus zocos antes de que todo cambiara. Viajamos por ciudades literarias que nunca existieron más allá de las páginas en que habitan. Recorremos Europa a bordo del Orient Express y adoptamos distintas personalidades. Revisamos la historia de Álava y descubrimos los secretos de Vitoria. Avanzamos paso a paso, concha a concha, por el Camino de Santiago en su ruta del Norte, desde Roncesvalles, sin concluir en la ciudad del apostol, sino en Finisterre, donde termina el mundo y solo se otea el océano infinito. Visitamos Bath, la ciudad balneario en la que residió Jean Austen y en la que nadie podía aburrirse entonces, y los páramos de York que llenaron las historias de las Brontë. Damos un salto hasta África para andar sobre el polvo de las calles de Acra y otros pueblos de Gana donde la pobreza no mata las sonrisas. Nos abrigamos para aterrizar en Noruega, de donde procedía Kristina, la protagonista de La flor del Norte, para recorrer sus tierras hasta Finlandia. Terminamos nuestro viaje en una isla de cuyo nombre no logra acordarse, a la que llegamos en una barca conducida por un hombre enigmático que no ofrece respuestas a las grandes preguntas.
Al concluir el libro nos preguntamos si, en un posible retorno, encontraremos los mismos lugares o estos ya no existirán. Espido Freire lo aprendió desde niña y los clásicos ya lo anunciaban. Así lo escribió Garcilaso de la Vega en su soneto XXIII:
marchitará la rosa el viento helado
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
Así, curioso lector, te animo a viajar más allá de donde los pasos te puedan llevar, ya sea a pie, en tren en barco o en avión, a los lugares que ya no existen.

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