martes, 3 de noviembre de 2020

Sangre en las manos

       El pasado 8 de octubre se puso a la venta Sangre en las manos, la última obra hasta el momento de la escritora tinerfeña de novela negra Arantxa Rufo.
      En 2016 se presentó en el mundo editorial con En el punto de mira, estreno que reseñamos tras su publicación (aquí) y cuyo éxito de público y critica animó a su autora a alcanzar dos objetivos: en primer lugar, lanzarse a escribir su segunda historia, Zed esta muerto, que fue publicada en 2018 (reseña); y a continuación, elaborar la segunda parte de su opera prima, que es esta reciente publicación.
      En En el punto de mira nos quedamos observando cómo la protagonista, una asesina a sueldo, abandonaba Londres en un avión con destino desconocido y dejaba tras de sí cadáveres, amigos y el amor de un policía que la perseguía sin saberlo.
       Sangre en las manos nos conduce hasta el otro lado del océano, a Dakota del Norte, donde se hallan las raíces familiares de Kathleen Adams. Además del salto temporal, ha habido un transcurso de tiempo que no ha logrado cerrar todas las heridas, pero que ha permitido a la protagonista creer que puede pasar desapercibida y llevar una vida normal en el anonimato.
      No obstante, las alarmas se disparan cuando un hombre es asesinado en un aparcamiento siguiendo el mismo método que empleaba Kathleen con sus objetivos, perforando la femoral, aunque no con la misma precisión y acierto. Quien se encontraba casualmente junto a la víctima queda descartada como posible homicida, aunque quienes la conocen no pueden dejar de señalarla como culpable.
      El sargento de Scotland Yard Martin Saunders ha contado con la ayuda de la agente Crewe para seguir durante estos meses las posibles huellas que dejara la francotiradora por el mundo y, ante esta última evidencia, abandona Londres y se marcha a Estados Unidos en su búsqueda.
      La trama se va enredando y aparecen más cadáveres y más posibles implicados. Hasta la persona más dulce podría ser quien se halla tras la mira telescópica y aprieta el gatillo. Los candidatos se suceden y se descartan a un ritmo vertiginoso en el que se mezclan antiguos y nuevos personajes cuyo epicentro es el huracán Kathleen.
      La cuestión no solo es quién es el asesino, sino por qué son elegidas estas víctimas, pues la casualidad poco parece tener que ver con estas muertes.
      Lo mejor de esta nueva novela es que logra mantener la intriga e inquietud en el lector para que siga avanzando en la historia con el deseo de desentrañar todo lo que se oculta tras las apariencias. 
     Sin embargo, creo que el desenlace de la historia resulta algo rocambolesco o artificioso, casi roza la inverosimilitud, sobre todo porque sufre un giro narrativo del que no se hallan pistas a lo largo del relato que conduzcan la historia hacia esa resolución.
      Aun así, de nuevo nos encontramos con una buena historia en la que se mezcla la investigación criminal con los sentimientos, que provoca afecto o desprecio hacia determinados personajes y que despierta la curiosidad de desgranar los hechos con agilidad hasta desentrañar quién es el culpable y por qué.
      Ahora, discreto lector, te toca a ti averiguar lo que sucede con Kathleen Adams en Dakota del Norte. ¿Estás preparado para tener Sangre en las manos?




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