jueves, 20 de agosto de 2026

La voz dormida

     La voz dormida (Alfaguara, 2002) fue la novela que consagró a la malograda escritora extremeña Dulce Chacón (Zafra, 1954-Madrid, 2003), quien falleció tan solo un año después de su publicación. Esta obra recibió el Premio al libro del Año 2002 del Gremio de Libreros de Madrid y fue traducida al francés y al portugués. La autora, también poeta, publicó cuatro libros de poemas, que fueron recopilados en 2003 en el volumen Cuatro gotas, y otras cuatro novelas, por una de las cuales recibió el Premio Azorín 2000 (Cielos de barro).
    Dividida en tres partes, La voz dormida relata la historia de varias mujeres en la posguerra española y se extiende entre 1939 y 1963. El punto de conexión entre ellas es la cárcel de mujeres de Las Ventas, en Madrid, donde confluyen las presas políticas y sus familiares. Hortensia, Tomasa, Reme y la joven Elvira comparten celda en un espacio insalubre y rodeado de miseria que compensan con su afinidad y empatía. Deben sobrevivir a las penurias y al abuso de las carceleras, son obligadas a trabajar para el régimen mientras organizan reuniones políticas clandestinas con otras reclusas que mantienen la esperanza aún en el triunfo de la República. Su única ilusión es la visita de sus familiares, de la que pueden verse privadas por cualquier motivo. Estos les llevarán ropa, comida, útiles de los que carecen en una cárcel de la que muchas no logran salir con vida, ya sea porque son fusiladas o porque la enfermedad se ceba con ellas.
    Pepa, la miedosa hermana de Hortensia, se trasladó desde Córdoba para trabajar de asistenta en la capital y así apoyarla desde el exterior, pues el embarazo de la mayor requiere cuidados y buena alimentación. La muchacha, en contra de su propio carácter, interactúa con las milicias clandestinas para satisfacer la necesidad de Hortensia de recibir noticias sobre el padre de la criatura que crece en su interior. En estas escaramuzas conoce al famoso «chaqueta negra» y le cambia la vida.
    Entre los familiares de las reclusas se crea una comunidad de ayuda que facilita la estancia de las convictas en lo posible y, aunque solo pueden verse de lejos y casi no se escuchan, las internas reciben un soplo de esperanza para seguir adelante. Pero no serán ellos los únicos implicados, toda una red de simpatizantes vinculados a la izquierda mantienen la lucha contra la dictadura de manera directa o indirecta, pese a que a algunos les cueste la vida.
    En los meses y años que transcurren en la trama se producen muertes y nacimientos, fugas, persecuciones, exilios, ingresos y excarcelaciones mientras se mantiene siempre la confianza en un futuro mejor en el que venzan los ideales por los que lucharon y en los que siguen confiando.
    Es esta una historia triste de dolor, de voces dormidas y acalladas por el poder que no dejan de luchar en silencio por sus ideales. No solo es un relato político, sino de amor y desamor, de confianza, de amistad y lealtad, de miedo y de desgarro que hacen temblar la sensibilidad del lector. Aun así, la novela nos regala un final feliz que demuestra cuán importante es mantenerse firme ante la adversidad y contar con el apoyo de quienes son afines.
    La maestría con la que está escrita, la fluidez narrativa y el entroncamiento de capítulos demuestra la madurez expresiva de una escritora cuya temprana muerte nos arrebató una voz que tenía aún mucho que decir.
    En 2011 la novela fue adaptada al cine por Benito Zambrano.





No hay comentarios:

Publicar un comentario