sábado, 10 de diciembre de 2022

Madrid, 10 de diciembre de 1934

     Mi muy querida y jamás olvidada nena:
     Ayer recibí una carta tuya -¡qué alegría!- y hoy otra ¡doble alegría! No te escribí  ayer mismo por eso principalmente: porque me decías que me ibas a escribir al día siguiente también. Como siga yo aquí, en este Madrid que odio sólo porque me ha separado de tu cariño, te vas a arruinar comprando tanto sello. Por tanto, te mando esos para que te cueste menos escribirme, ya que debes tener trabajo de sobra con coger la pluma y la aguja. 
     Josefina mía, te prohíbo terminantemente, ¿oyes?, terminantemente, que sufras porque no me tienes a tu lado. está bien, nenica, que te acuerdes de mí, que me quieras cada día, cada hora, cada minuto, pero está muy mal que no duermas, que no comas, que te entristezcas porque no me has visto más días. Eso no te lo permito. Me has puesto de muy mal humor con tu carta de hoy. Quiero conocerte cuando vaya a Orihuela ¡no quiero encontrarme con otra mujer que no sea la misma que conocí! Así, que ya sabes. Tienes que alegrarte, nenica querida, ojos de los míos; tienes que pensar (...) unos momentos. ¿Qué te pasaría si en vez de unos días, tuviera que estar años enteros sin verte, como les pasa a otros? ¿Qué harías tú entonces? ¿Morirte? No seas tan poquita cosa, cariño; hazte más valiente que el buen guardia civil de tu padre. No quiero decir más "me parece que iré para tal día"... Cierto, te lo digo: el martes próximo salgo por la noche para ti, para tu voz, para tu criatura incomparable. ¿Te gusta? No me es posible antes; van muy despacio las cosas. Aquí se hace todo muy lentamente, tanto, que me desespero yo. ¿Crees tú, "guapa", morena de mi vida, morena como ninguna, que estoy aquí porque sí, porque me gusta? Si yo me ahogo en este ambiente lleno de vicios y mujeres, pintadas como payasos, donde echo de menos tus ojos llenos de pureza y verdad. Ni voy al cine, ni al teatro, ni a ninguna clase de espectáculos. De mis asuntos a mi casa y de mi casa a mis asuntos, como tú de la tuya al taller y de éste a tu casa. Frente a mi balcón hay otro adonde salen unas niñas presumidas de las (...) mañanas, miran a mi balcón y esperan... Yo me acuerdo de ti y me digo: ¿No sería traicionar el cariño de mi morenica honrada, hacerles la rueda, aunque solo fuera de mentirijillas, a estas coquetas?
     No hay ninguna mujer digna de compararse a ti. No temas que se enfríe mi querer en este diciembre de nieve y lujuria madrileños.
     Te tengo que decir una cosa: oye, dime, ¿qué quieres que te lleve de Madrid? Pídeme algo. No te excuses porque te he de llevar aunque tú no quieras. es mucho mejor que me digas en tu carta siguiente a esta: Mira, Miguel, tráeme esto, o lo otro, o lo de más allá, que es lo que más me gusta, o lo que más necesito. ¿Un par de guantes? ¿Un jersey? Hay unos muy bonitos aquí. Yo me paro, digo, me detengo todos los días ante los escaparates y me digo ante todo lo que veo: ¡Qué bien le sentaría esto a mi novia! Así que ya sabes: aunque tú me digas que no, yo he de hacer que sí. Y para llevarte algo que a ti, o no te agrade o no te haga falta, prefiero esperar tu contestación y llevarte algo que sea al mismo tiempo bonito y de provecho.
     No me digas más, guasona mía, que si el credo y el medio padrenuestro. Ya lo hemos agotado bastante el tema. Y bueno: te voy a dejar aquí, con estas letras, entre tus manos que tengo ganas de estrechar -¡quién pudiera hacer algo más que estrechártelas!- porque he de ver a unos señores que me han prometido interesarse por mi asunto y son las dos, y se me enfrían los fideos. ¿Quieres que te diga algo nunca oído, una cosa nueva, extraña, que te sorprenderá cuando la leas? Pues ahí va: ¡TE QUIERO! ¿Verdad que no has oído nunca eso?
     Adiós, nenica, no dejes de hacer lo que te aconsejo, o me enfadaré mucho contigo cuando te encuentre.
     ¿Qué quieres de mí? ¿El corazón? ¡Si ya te lo dejé al venirme encima del tuyo!
     Adiós, adiós, tu
            MIGUEL.
Carta de Miguel Hernández a Josefina Manresa
Miguel Hernández. Obra completa II. Correspondencia, Espasa Clásicos (2010)


No hay comentarios:

Publicar un comentario